La caída en picado del apoyo latino a los republicanos podría inclinar la balanza en las elecciones intermedias
Hace dos años, la trabajadora aeronáutica Mayumi Castro Fernández votó por Donald Trump. Pero el viernes por la tarde estaba haciendo campaña puerta a puerta en un vecindario de Miami a favor del demócrata que se enfrenta a un republicano titular de la Cámara de Representantes, en un distrito donde el desencanto de los latinos con el presidente podría darles una victoria a los demócratas en las elecciones intermedias del próximo mes y ayudar a impulsar al partido hacia la mayoría en el Congreso.
“Todos los precios suben: la gasolina, la comida, el seguro médico”, dijo Castro Fernández, una cubanoamericana que se identifica políticamente como independiente y que hacía campaña puerta a puerta con su sindicato, que ha respaldado al demócrata. Al final del mes, dijo, las familias no “tenemos todo el dinero que necesitamos”.
“Necesitamos un cambio”, dijo. “Yo cambié de opinión. Ellos también pueden cambiarla”.
En los últimos años, los latinos se han perfilado quizá como el mayor grupo de votantes indecisos de Estados Unidos. Y si los resultados del próximo mes reflejan las encuestas que indican que los 36 millones de votantes latinos del país se están inclinando en cantidades significativas a favor de los demócratas, esos votantes podrían ser responsables de entregar al partido el control del Congreso durante los dos últimos años de la presidencia de Trump.
Tradicionalmente un sector del electorado con inclinación demócrata en la mayor parte del país, los latinos se inclinaron marcadamente hacia Trump en las elecciones de 2024, lo que avivó las aspiraciones republicanas de un realineamiento político a largo plazo que podría transformar el mapa político estadounidense, particularmente en el creciente sur del país.
Pero las frustraciones económicas que ayudaron a impulsar a Trump hacia la victoria ahora alimentan el descontento de muchos de esos mismos votantes con los republicanos, que controlan por completo el Gobierno federal.
Una encuesta de NBC News/Telemundo publicada este mes reveló que los votantes latinos dicen, por un margen de 24 puntos —59% frente a 35%—, que preferirían que los demócratas ganaran el control del Congreso antes que los republicanos en noviembre. Las encuestas a boca de urna de 2024 revelaron que Trump obtuvo el 46% del voto latino, frente al 51% de la demócrata Kamala Harris. En la encuesta de NBC/Telemundo, solo el 27% de los votantes latinos aprueba el desempeño general de Trump, y un porcentaje aún menor, el 20%, aprueba su gestión del costo de vida.
“Se están alejando de los republicanos por la misma razón por la que se alejaron de los demócratas hace dos años”, dijo el estratega republicano Mike Madrid, quien ha escrito ampliamente sobre lo que denomina una “desalineación”, en la que grandes segmentos de votantes latinos no sienten lealtad hacia ningún partido y votan en contra de lo que consideran un “Gobierno fallido”.
“Ninguno de los dos partidos está ofreciendo una visión convincente ni políticas orientadas a obtener resultados para la clase trabajadora”, dijo Madrid. “En muchos sentidos, estamos presenciando el surgimiento de un populismo latino contrario al establishment; es decir, a ambos partidos”.
La probabilidad de otro giro masivo en el voto latino aparece reflejada en encuestas mucho más allá del sur de Florida. Desde el Valle Central de California hasta las contiendas por la Cámara de Representantes en Arizona y Colorado, pasando por una elección al Senado en Georgia, donde la población latina crece rápidamente, un gran cambio en el electorado latino podría inclinar diversos resultados el 3 de noviembre.
Tory Gavito, estratega demócrata que dirige la red progresista de donantes Way to Win, dijo que las investigaciones de su grupo muestran que los votantes latinos creyeron en la promesa de Trump de “sacudir las cosas” en 2024 y estuvieron dispuestos a pasar por alto su dura retórica sobre la inmigración porque no se identificaban como parte de los “bad hombres” a quienes él perseguiría.
Pero ahora, dijo, “no ven que los precios bajen, no ven un aumento del empleo y muchas familias con estatus migratorio mixto viven con miedo”.
“No creo que estemos ante una ola azul”, dijo Gavito. “Creo que estamos ante un socavón rojo”.
¿Pueden los demócratas ganar en Texas?
El cambio está reforzando las posibilidades de los demócratas en Texas, donde una contienda por el Senado que inicialmente parecía muy difícil ahora está sumamente reñida, lo que la convierte en una de varias contiendas en estados tradicionalmente republicanos en los que los demócratas se están enfocando este año mientras buscan la ganancia neta de cuatro escaños necesaria para obtener la mayoría.
Un fuerte apoyo latino también podría permitir que los demócratas conserven varios de los escaños de la Cámara de Representantes cuyos distritos el Partido Republicano redibujó en una disputa por la redistribución electoral a mitad de década el año pasado.
Esos distritos, particularmente en el Valle del Río Grande, se trazaron con base en el sólido desempeño de Trump en 2024. Pero si los votantes latinos del sur de Texas ahora se inclinan a favor de los demócratas, las posibilidades del Partido Republicano de desbancar al representante del Distrito 28, Henry Cuellar, y al representante del Distrito 34, Vicente González, podrían esfumarse. Y el demócrata Bobby Pulido, cantante de música tejana ganador de un premio Grammy, podría desbancar a la representante republicana Mónica De La Cruz, del Distrito 15.
“Los republicanos confundieron el entusiasmo y el fervor por el movimiento MAGA con algo que realmente estaba profundamente arraigado en las comunidades latinas, y se excedieron”, dijo Gavito.
En entrevistas con CNN, los votantes latinos señalaron como motivos de su descontento con los dos primeros años de su segundo mandato los desafíos económicos, incluidos los precios de la gasolina y los alimentos; los recortes del Partido Republicano al financiamiento de la atención médica; y los agresivos esfuerzos de Trump para llevar a cabo deportaciones masivas.
“La política migratoria es muy dura en este momento. Precisamente por eso la economía está tan débil, con las redadas y todo eso”, dijo Irma González, propietaria de un restaurante en McAllen, Texas, una ciudad del Valle del Río Grande dividida entre dos distritos competitivos de la Cámara de Representantes. “Mucha gente simplemente no quiere salir”.
James Talarico, el representante estatal demócrata que compite contra el fiscal general republicano Ken Paxton en la crucial contienda por el Senado en Texas, visitó su establecimiento, donde ella prepara tortillas caseras. González dijo que tuvo la impresión de que él “genuinamente quiere ayudarnos”.
“Espero que gane y haga algo bueno, algo mejor”, dijo.
Florida se vuelve competitiva
Florida, mientras tanto, alberga una población diversa de votantes latinos, incluidos los cubanos de Miami y sus alrededores, que tradicionalmente son conservadores; los puertorriqueños de Florida central, que se inclinaron en grandes cantidades por Trump en 2024; y los venezolanos de las zonas de Miami y Orlando, muchos de los cuales están enojados porque Trump puso fin el año pasado al estatus de protección temporal para los ciudadanos venezolanos.
El estado parecía estar mucho más fuera del alcance de los demócratas —no formaba parte de la estrategia del partido para alcanzar una mayoría en el Senado, particularmente después de que la socialista demócrata Angie Nixon obtuviera la postulación para enfrentarse a la senadora republicana Ashley Moody—. Pero se ha mostrado sorprendentemente competitivo, incluidas las contiendas por la gobernación y por varios escaños de la Cámara de Representantes, en la recta final hacia las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Debido a que la mayor parte del estado se encuentra en la zona horaria del este y contabiliza sus votos rápidamente, unos buenos resultados demócratas podrían ser un indicio temprano en la noche electoral de una ola azul que se dispone a barrer el país.
Karina Castillo, una abogada venezolana-estadounidense que vive en Doral, un suburbio con una gran población venezolana, dijo que votó por Trump en 2024, en parte porque pensaba que impondría más orden en el proceso migratorio. Pero, cuando han transcurrido casi dos años de su segundo mandato, Castillo, que es independiente, dijo que lamenta su decisión y argumentó que su política ha ido demasiado lejos.
Dijo que la administración Trump ha encarcelado o deportado a “muchas personas” que “están haciendo las cosas bien”, incluso esperando a que se resuelva el proceso legal de inmigración.
También expresó su preocupación por los intentos de Trump de revocar la ciudadanía por nacimiento y por su respaldo a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien fue vicepresidenta del derrocado presidente Nicolás Maduro.
“Muchos republicanos lo apoyan con los ojos vendados; no entiendo por qué”, dijo Castillo. “No se puede estar con los ojos vendados. Hay que ver lo que está pasando”.
Un sólido resultado demócrata a nivel estatal podría ayudar al partido a arrebatar escaños como el de la representante republicana Maria Elvira Salazar, una exconductora de noticias en español que representa al 27.º Distrito Congresional de Florida, con sede en el condado de Miami-Dade, y que se enfrenta al demócrata Eliott Rodriguez, también exconductor de noticias de televisión.
Salazar ganó el distrito, de población abrumadoramente latina, por casi 21 puntos porcentuales en 2024. Pero el mes pasado causó revuelo y dejó al descubierto la inquietud del Partido Republicano por la pérdida de votantes latinos con un anuncio cuyo mensaje estaba dirigido directamente a Trump.
Mirando directamente a la cámara, Salazar le dijo a Trump que “algunas de sus medidas de aplicación de las leyes migratorias han ido demasiado lejos”.
“Tenga cuidado con lo que sus asesores le están diciendo sobre la política migratoria”, dijo. “Los mismos hispanos que lo ayudaron a llegar a la Casa Blanca en 2024 hoy se sienten traicionados”.
Preocupaciones sobre la inmigración frente al temor al socialismo
Rodriguez sostuvo en una entrevista con CNN el viernes que el historial de Salazar no concuerda con su anuncio, señalando que su oponente votó a favor de financiar el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y criticando sus comentarios anteriores en defensa de las condiciones de Alligator Alcatraz después de que recorriera el centro de detención de Florida, ahora cerrado.
“Creo que los votantes de este distrito son lo suficientemente inteligentes como para darse cuenta de esto y ver que son lágrimas de cocodrilo”, dijo.
Rodriguez habló con CNN después de hacer campaña con el líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, en una cafetería de Pinecrest, mientras los demócratas se muestran cada vez más optimistas de que podrían competir en este distrito.
“La gente está sufriendo. La gente no tiene dinero para pagar el alquiler. La gente no tiene dinero para comprar alimentos. El precio de la gasolina está fuera de control, y además la política migratoria de esta administración está afectando a este distrito”, dijo Rodriguez.
En un restaurante de carnes de Miami el sábado por la mañana, Salazar hizo declaraciones que se hicieron eco del mensaje republicano que presenta al Partido Demócrata en su conjunto como socialista, y advirtió de que “esta ideología no tiene nada que ver con nosotros ni con esta nación”. (Al preguntarle si el movimiento socialista democrático complica su campaña en Florida, Rodriguez dijo: “Permítanme dejarlo muy claro. No hay nada de socialista en mí. Nada de comunista. Soy producto del capitalismo y la libre empresa”).
Salazar se abrió paso entre la multitud en el restaurante de carnes, tomándose fotos mientras sonaba música latina, antes de dirigirse a los votantes en español.
“Esa es la belleza del Distrito 27: que se habla en español, pero se vota en inglés”, dijo.











