lunes, 26 de octubre de 2026

Opinión

¿ESTAMOS PERDIENDO EL CONTROL MIGRATORIO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA?

EDITORIAL | 2 de octubre de 2026

¿ESTAMOS PERDIENDO EL CONTROL MIGRATORIO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA?

El partido de fútbol entre República Dominicana y Haití deja una pregunta sobre la mesa: ¿está el país preparado para enfrentar los desafíos de la inmigración y garantizar el cumplimiento de sus leyes?

La noche del jueves 1 de octubre, el Estadio Olímpico Félix Sánchez fue escenario del encuentro futbolístico entre las selecciones de República Dominicana y Haití. Sin embargo, más allá del resultado deportivo, que terminó con una victoria haitiana por 4-1, hubo un elemento que llamó la atención de muchos dominicanos: la extraordinaria presencia de aficionados haitianos en las gradas.

Según informaciones publicadas por medios de comunicación, más de 20,000 personas asistieron al encuentro, y la afición haitiana tuvo una presencia mayoritaria. El acontecimiento evidenció la magnitud de la comunidad haitiana que reside en territorio dominicano y el interés que despertó este partido entre los seguidores de ambas selecciones.

La pregunta que surge es inevitable: ¿qué nos dice esta realidad sobre la situación migratoria de nuestro país?

LA SOBERANÍA NACIONAL NO PUEDE SER UN TEMA SECUNDARIO

La República Dominicana es una nación soberana, con territorio, leyes e instituciones propias. Por esa razón, tiene el derecho y la responsabilidad de regular la entrada, permanencia y salida de extranjeros, así como de garantizar que las disposiciones migratorias se cumplan.

La preocupación de muchos ciudadanos no debe ser ignorada. En distintos sectores de la sociedad dominicana existe un debate permanente sobre la inmigración haitiana, el control fronterizo, la documentación de los extranjeros y la capacidad del Estado para hacer cumplir las normas.

No obstante, es necesario distinguir entre la presencia de ciudadanos haitianos que residen legalmente en el país, quienes visitan la República Dominicana por motivos deportivos o turísticos y quienes se encuentran en situación migratoria irregular.

Estas situaciones no son iguales y deben tratarse conforme a la legislación vigente.

La asistencia masiva al partido no demuestra, por sí sola, que exista una entrada irregular de personas al territorio dominicano. Pero sí constituye una oportunidad para que las autoridades expliquen con transparencia cómo funcionan los controles migratorios y cuáles son los mecanismos utilizados para garantizar su cumplimiento.

¿QUÉ ESTÁ HACIENDO EL ESTADO DOMINICANO?

Los ciudadanos tienen derecho a exigir respuestas claras a las instituciones responsables de la seguridad nacional y la política migratoria.

¿Se están vigilando adecuadamente los pasos fronterizos? ¿Se verifica la situación migratoria de quienes ingresan al territorio nacional? ¿Existen suficientes recursos humanos y tecnológicos para controlar las entradas y salidas? ¿Se está aplicando la ley de manera uniforme en todo el país?

Estas preguntas merecen respuestas sustentadas en datos, no solamente en declaraciones oficiales.

La política migratoria no puede limitarse a operativos ocasionales ni a medidas anunciadas cuando surge una controversia pública. Requiere planificación, supervisión, estadísticas confiables, coordinación institucional y rendición de cuentas.

El Estado debe informar periódicamente cuántas personas ingresan legalmente, cuántas son detectadas en situación irregular, cuáles son los resultados de los operativos y qué medidas se adoptan para prevenir el tráfico ilícito de migrantes.

La transparencia es fundamental para que la ciudadanía pueda evaluar si las políticas públicas están produciendo resultados.

HAITÍ ATRAVIESA UNA CRISIS, PERO REPÚBLICA DOMINICANA TIENE SUS PROPIAS RESPONSABILIDADES

La profunda crisis de seguridad que afecta a Haití representa un desafío para toda la región. Sin embargo, las dificultades de nuestro vecino no eliminan la responsabilidad del Estado dominicano de proteger sus fronteras, organizar sus servicios públicos y hacer cumplir sus leyes.

La República Dominicana debe actuar con firmeza, pero también con inteligencia y responsabilidad.

Defender la soberanía nacional no significa convertir a todos los ciudadanos haitianos en sospechosos. Una persona no debe ser considerada una amenaza únicamente por su nacionalidad.

La aplicación de la ley debe basarse en hechos comprobables y en procedimientos legales. Quienes cumplen las normas migratorias no deben ser confundidos con quienes las infringen.

Del mismo modo, ninguna autoridad debe utilizar el respeto a los derechos humanos como excusa para incumplir sus responsabilidades de control y vigilancia.

Es posible defender las fronteras nacionales y, al mismo tiempo, exigir que los procedimientos se desarrollen conforme a la ley.

EL PUEBLO DOMINICANO MERECE RESPUESTAS

Lo ocurrido en el Estadio Olímpico Félix Sánchez debe servir para abrir una discusión seria sobre la inmigración, la soberanía y la capacidad institucional del Estado dominicano.

No se trata de alimentar enfrentamientos entre dominicanos y haitianos. Se trata de exigir una política migratoria organizada, transparente y efectiva.

El Gobierno debe explicar qué está haciendo, cuáles son los resultados obtenidos y qué dificultades persisten. El Congreso Nacional, las instituciones de seguridad y las autoridades migratorias también tienen responsabilidades que deben asumir ante la ciudadanía.

La República Dominicana necesita estadísticas verificables, controles fronterizos eficaces y políticas públicas sostenidas en el tiempo.

No basta con construir barreras físicas si no existe una gestión migratoria capaz de garantizar que las leyes se cumplan en los puestos fronterizos, aeropuertos, puertos y demás puntos de entrada al país.

Tampoco basta con observar una multitud de aficionados extranjeros en un estadio para sacar conclusiones definitivas sobre la situación migratoria nacional.

La preocupación ciudadana merece respuestas, pero las respuestas deben sustentarse en hechos, cifras y resultados.

CONCLUSIÓN: SOBERANÍA, LEY Y RESPONSABILIDAD

La República Dominicana tiene el derecho de decidir cómo administra sus fronteras y cómo regula la permanencia de extranjeros en su territorio. Ese derecho implica una obligación: ejercer el control migratorio de manera efectiva, transparente y conforme a la ley.

El partido entre República Dominicana y Haití fue un acontecimiento deportivo que reunió a miles de personas y puso de manifiesto la presencia de una numerosa comunidad haitiana en nuestro país.

Ahora corresponde a las autoridades responder las preguntas legítimas de la ciudadanía con información verificable y políticas claras.

La defensa de la soberanía nacional no debe convertirse en una consigna vacía ni en una fuente de enfrentamiento entre pueblos. Debe traducirse en instituciones capaces de cumplir sus responsabilidades, fronteras debidamente vigiladas y leyes aplicadas sin privilegios ni arbitrariedades.

La República Dominicana necesita control migratorio, transparencia institucional y respeto a su soberanía. El pueblo dominicano merece conocer la realidad de la situación migratoria del país, sin exageraciones, sin ocultamientos y sin manipulaciones.

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