FEMINICIDIOS EN REPÚBLICA DOMINICANA: CUANDO LA VIOLENCIA LE ROBA LA VIDA A UNA MUJER
Editorial | Amaneciendo Informados en RD
29 de septiembre de 2026
Hay noticias que no deberían convertirse en una simple estadística. Cada feminicidio representa una vida perdida, una familia destruida y una sociedad que vuelve a preguntarse qué pudo hacerse para evitar otra tragedia.
En República Dominicana, la violencia contra las mujeres continúa siendo una preocupación que exige respuestas permanentes. Los datos oficiales de la Procuraduría General de la República registraron 16 feminicidios durante 2025, la misma cantidad reportada para 2024. Además, los registros oficiales contabilizaron 25 homicidios de mujeres en 2025 que no fueron clasificados como feminicidios.
Pero detrás de cada número existe una historia humana.
Una madre que no volverá a abrazar a sus hijos. Una hija que crecerá sin su madre. Una familia que tendrá que enfrentar una ausencia imposible de reparar. Y, en muchos casos, comunidades que habían observado señales de violencia antes de que ocurriera una tragedia.
¿Cuándo vamos a reaccionar?
La pregunta no puede limitarse a qué ocurre después de que una mujer es asesinada. También debemos preguntarnos qué estamos haciendo antes de que ocurra el crimen.
La prevención debe comenzar mucho antes de la agresión mortal. Debe existir una respuesta efectiva cuando aparecen las primeras amenazas, los golpes, el acoso, el control económico, la persecución, las amenazas de muerte o cualquier otra manifestación de violencia.
Una denuncia ignorada puede convertirse en una tragedia.
Una amenaza minimizada puede terminar en un asesinato.
Una orden de protección que no se haga cumplir puede dejar a una víctima nuevamente expuesta.
Por eso, combatir los feminicidios no puede ser responsabilidad exclusiva de la Policía o del Ministerio Público. Es una tarea que involucra al sistema judicial, las instituciones públicas, las escuelas, las familias, las comunidades y a toda la sociedad.
La educación también tiene que cambiar
No podemos hablar de prevención mientras algunos niños y jóvenes crecen aprendiendo que los celos son una demostración de amor, que controlar a la pareja es normal o que los conflictos deben resolverse mediante la violencia.
La educación en el hogar y en las escuelas debe promover desde temprana edad el respeto, la igualdad, el diálogo y el rechazo absoluto a la violencia.
Los padres tienen una responsabilidad fundamental, pero también la tienen las instituciones educativas y el Estado.
No basta con reaccionar cuando aparece un caso en los medios de comunicación. Necesitamos programas permanentes de prevención y orientación.
El Estado debe fortalecer la protección
Las instituciones encargadas de recibir denuncias y proteger a las víctimas deben contar con recursos, personal capacitado y mecanismos eficaces para evaluar el nivel de riesgo.
También resulta fundamental mejorar la coordinación entre Policía, Ministerio Público, tribunales, servicios sociales y centros de atención a víctimas.
La Procuraduría ha señalado que sus estadísticas incluyen información sobre violencia de género, violencia intrafamiliar, feminicidios y otras variables relacionadas, precisamente para permitir observar el comportamiento de estos delitos.
Esos datos deben servir no solamente para elaborar informes, sino para diseñar políticas públicas capaces de prevenir nuevas muertes.
No podemos acostumbrarnos
Uno de los mayores peligros es que la sociedad termine acostumbrándose a escuchar: “otra mujer fue asesinada por su pareja o expareja”.
No podemos permitir que el feminicidio se convierta en una noticia más.
No podemos aceptar que una mujer tenga que vivir con miedo dentro de su propia casa.
No podemos esperar a que aparezca un cadáver para preguntarnos qué ocurrió.
Amaneciendo Informados en RD considera que cada feminicidio debe provocar una revisión seria de las medidas de prevención, protección, investigación y justicia.
La vida de una mujer no puede depender de que su agresor decida detenerse.
La prevención tiene que llegar antes.
La protección tiene que funcionar antes.
La justicia tiene que actuar antes de que una amenaza termine convertida en una tragedia.
Porque cuando una mujer es asesinada por razones vinculadas a la violencia de género, no solamente pierde una familia: pierde toda la sociedad dominicana.
Amaneciendo Informados en RD
Informar no es suficiente. También debemos abrir el debate sobre las causas, exigir respuestas y mantener viva la conciencia de que ninguna forma de violencia contra la mujer debe ser normalizada.

