martes, 27 de octubre de 2026

Opinión

Noviembre se acerca: ¿estamos preparados para enfrentar otra emergencia por lluvias?

Noviembre se acerca: ¿estamos preparados para enfrentar otra emergencia por lluvias?

 

Santo Domingo, República Dominicana | 21 de octubre de 2026

Cada año, cuando se aproxima noviembre, los dominicanos debemos prepararnos para enfrentar las lluvias que pueden afectar seriamente distintas zonas del país. Sin embargo, la preparación no puede limitarse a esperar que llegue una tormenta o que las calles comiencen a inundarse. Es necesario actuar antes de que ocurran las tragedias.

En los últimos años, las lluvias intensas han puesto en evidencia la vulnerabilidad de numerosas comunidades del Gran Santo Domingo y el Distrito Nacional. Calles convertidas en ríos, vehículos atrapados, viviendas inundadas, negocios afectados y familias que pierden sus pertenencias forman parte de una realidad que se repite cuando las precipitaciones superan la capacidad de drenaje de la ciudad.

Uno de los episodios más dolorosos ocurrió el 18 de noviembre de 2023, cuando se produjo el colapso de una pared en el paso a desnivel de la avenida 27 de Febrero con Máximo Gómez. La tragedia dejó once personas fallecidas y conmocionó profundamente a la sociedad dominicana. Aquella desgracia nos recordó que la infraestructura pública debe recibir mantenimiento permanente y que la prevención puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

El cambio climático exige mayor preparación

El calentamiento global está contribuyendo a intensificar determinados fenómenos de lluvias extremas, aunque cada episodio meteorológico responde a múltiples factores. Por eso, la República Dominicana necesita fortalecer sus sistemas de prevención, planificación urbana y adaptación al cambio climático.

No podemos continuar reaccionando únicamente después de las inundaciones. Es indispensable revisar los sistemas de drenaje pluvial, limpiar las alcantarillas, supervisar los puentes y pasos a desnivel, identificar los puntos críticos y establecer protocolos claros para cerrar oportunamente las vías que representen un peligro.

¿Qué están haciendo nuestras autoridades?

Esta es una pregunta que la ciudadanía tiene derecho a formular. Los organismos de emergencia, los ayuntamientos, el Ministerio de Obras Públicas y las instituciones responsables de la gestión de riesgos deben coordinarse para reducir las amenazas antes de que lleguen las lluvias más intensas.

La prevención debe traducirse en obras verificables, inspecciones técnicas, presupuestos transparentes, alertas oportunas y respuestas rápidas. No basta con anunciar operativos cuando el agua ya está entrando en las casas o cuando los vehículos comienzan a quedar atrapados.

La ciudadanía también debe prepararse

Las familias deben mantenerse atentas a los boletines oficiales, evitar cruzar calles inundadas, no intentar atravesar pasos a desnivel anegados y preparar un plan familiar de emergencia. Un vehículo puede quedar atrapado en cuestión de segundos, y una corriente de agua aparentemente inofensiva puede convertirse en una amenaza mortal.

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